sábado, 25 de febrero de 2017

Qué leer... si te gusta Jane Austen

Siempre os hablo mucho de Magrat porque, entre otras cosas, es mi súper gurú: me ayuda mucho y me da muy buenas ideas. Un día hablando de cuánto me había gustado su vídeo de Libros para fans de Jane Austen, me animó a hacer mi propio ranking... ¡y aquí estoy!

Tenía que empezar con Jane, no podría ser de otra manera, y he intentado hacer una lista que complementase a la suya que estaba fantásticamente bien elegida. ¡Here we go!

Para empezar tenemos a Nancy Mitford y su libro A la caza del amor. Sus protagonistas son la excéntrica familia Radlett, vistos por los ojos de su prima Fanny (ummm algunas coincidencias con Mansfield Park), y todas las peripecias de su aristocrático, y al mismo tiempo loco en muchos aspectos gracias a lo peculiares que son todos los personajes, día a día. Es una novela que nos lleva de lleno a ese ambiente campestre tan típicamente inglés en el que no falta ese sentido del humor y de la ironía tan suyo.

84, Charing Cross Road de Helen Hanff pasó a convertirse, nada más leerlo, en uno de mis libros favoritos (¡me maravilló!) y su protagonista, una escritora espontánea, sarcástica, divertida, con carácter... me recuerda a nuestra Jane por lo especial y estupenda que es.

La historia narra la relación por carta que Helen establece con un librero inglés en su búsqueda de raros volúmenes. En un principio solo les une el interés profesional, pero poco a poco comienzan a ser amigos y sus cartas transmiten tanta cercanía, cariño y sinceridad de sentimientos (además de amor por la literatura) que te metes de una manera increíble en la historia y que te aporta muchísimas cosas a pesar de lo corto que es..

¿Y si cambiamos de continente? En el salvaje oeste tenemos El rancho de La U Alada de B. M. Bower al que llegará una joven doctora que pondrá del revés el devenir de todos los rudos vaqueros que en él trabajan y viven.

Uno de los especialmente damnificados será Chip que no sabrá cómo reaccionar ante este personaje femenino que tiene tanta fortaleza y seguridad. Aquí hay una heroína Austen en potencia, que no se amilana y que te conquista desde el primer momento. Además su romance es divertidísimo. 

Como ya le hemos cogido el gusto a viajar, continuamos más al Norte y conoceremos a Valancy Stirling de la mano de Lucy Maud Montgomery. Esta es una historia que enseña que nunca hay que dejar de intentarlo, de como al final sembrar cosas buenas tiene su recompensa, aunque no siempre lo parezca y a veces nos desesperemos.

Las preciosas ilustraciones de 'Valancy' son obra de Almudena Cardeñoso
Así, en cuanto Valancy se atreve a luchar por lo que de verdad quiere movida por lo que una inesperada revelación que le hará despertar y después de sufrir todo tipo de ninguneos en su propia familia, comenzará a encontrar su camino tan sorprendente como gratificante. A Jane Austen le habría encantado este personaje al que todos daba por acabada cuando aún no había ni empezado a vivir de verdad y que tiene un corazón enorme. Os aviso que caeréis rendidos ante ella.

Un susurro en la oscuridad de Louisa May Alcott es un historia gótica con todos los ingredientes de misterio, intriga, secretos, intenciones ocultas... hasta llegar a un sorprendente desenlace. Una novela que atraparía seguro a mi querida Catherine Morland. Ya la estoy viendo toda sugestionada por la abadía de Northanger imaginándose... ¡quién sabe qué! Además es una oportunidad de leer a la autora de la maravillosa Mujercitas en un registro totalmente distinto.

Y por último me lanzo a recomendaros un libro muy divertido en el que los personajes tienen muchos prejuicios para ciertas cosas, hay alguna coqueta con no muy buenas intenciones, un galán estupendo al que le cuesta darse cuenta de lo que tiene justo delante, una chica normal que tiene que aprender a imponerse... Todo ello en el marco de una revista de moda, la vida en Dublín y los distintos retos a los que tendrá que enfrentarse su directora, una de sus redactoras y la amiga de esta, una ama de casa acomodada.

Magalie Foutrier Portfolio
Han pasado muchos años desde que leí por primera vez Sushi para principiantes de Marian Keyes y me sigue encantando y haciendo reír cada vez que releo algún capítulo. A veces se cataloga a este tipo de libros en el cajón de "comedias románticas sin sustancia" y aunque hay muchas que son así, porque en mi opinión en el momento en el que estaban más de moda se publicaron demasiadas y sin mirar su la calidad, otras son estupendas en su género: bien escritas, amenas y con una buena trama.

Espero que os haya gustado la selección y que me contéis qué os parecen, si las habéis leído y las veis potencialmente austenitas... ¡todo lo que os ocurra!

miércoles, 25 de enero de 2017

'Patricia Brent, solterona' de Herbert George Jenkins

Este es un libro muy especial para mí porque la editorial dÉpoca me ha dado la oportunidad de participar en él escribiendo la introducción y qué puedo deciros que ¡me ha hecho mucha ilusión! Y ya después de compartir este alegría con vosotros paso a contaros lo verdaderamente importante que es la historia de Patricia y todos los líos y malentendidos en los que se va a ver envuelta.

Patricia es una joven que vive en una casa de huéspedes en el Londres de 1918 y un día escucha como otros inquilinos comentan, con cierta condescendencia, que pobre señorita Brent que aún no tiene novio, no sale nunca, ay a su edad... Ante estas palabras se siente muy humillada y decide fingir que al día siguiente tiene una cita con su prometido y darles así una lección.

Pero cuál no será su sorpresa cuando al llegar al restaurante de la supuesta cita se encuentra con varios de sus vecinos que han ido allí a espiarla, así que no le queda más remedio que coger por banda al primer tipo que se pone a mano y fingir que es su prometido. Y a partir de ahí... ¡la vida de nuestra Patricia se vuelve del revés!

Si buscáis un libro divertido, muy entretenido y que os ha reír ante las locas situaciones que van apareciendo, esta es vuestra historia. Y es que el autor trata con mucho sentido del humor todo el asunto de la vida social de Patricia que tanto preocupa a su entorno y que les hace inmiscuirse sin demasiado tacto en su vida: vamos, que son como un auténtico elefante en una cacharrería.

La edición está fantásticamente ilustrada
por Iván Cuervo
Por eso todos los secundarios son muy importantes y además debo decir que son absolutamente geniales: cada uno aporta detalles muy graciosos a la trama.

Tenemos por ejemplo a su tía, una mujer de armas tomar con la que tendrá auténticas batallas cuando Patricia empiece a plantarse de verdad, tener iniciativa y tomar sus propias decisiones.

Las escenas que comparten son de las que más me gustan porque la tía es tan estirada e intransigente, tan preocupada de las apariencias y del decoro, que cuando pierde los nervios se dan momentos muy, muy graciosos.

Pero sin duda alguna los verdaderos roba escenas son los inquilinos de la casa de huéspedes. Excéntricos y muy peculiares, estás deseando avanzar en la historia para ver qué nueva ocurrencia traman para liar aún más la situación ya de por sí extrambótica en la que se encuentra Patricia.

Así nos vemos inmersos en una comedia de enredos que coge un tema que siempre ha estado muy presente en la literatura, con esa línea invisible pero que tanto da que hablar y que parece separar a una mujer soltera aunque aún con posibilidad de casarse y bla, bla, bla... de otra que ya no tiene ningún remedio; y opta por el humor para tratar el argumento y hacer que disfrutemos mucho leyendo todas las peripecias que van surgiendo.

Además, cómo no podría ser de otra manera, tiene un sentido de lo cómico tan inglés que le da una chispa muy especial. Está lleno de ironía, sarcasmo y esa manera tan suya de tomarse a risa muchas de sus señas de identidad: sus lords y sus ladys o el protocolo que tan presente está en la casa de huéspedes que parece que cada noche cenan en Buckingham Palace.

Merece de verdad la pena darle una oportunidad a esta "solterona" que tiene mucho que contarnos y dejarse llevar por esta historia que os va a hacer reír a carcajadas en muchos momentos. Este es un libro para desconectar, sentarse a leer y disfrutar. ¿Qué más se puede pedir?

martes, 27 de diciembre de 2016

'1984' de George Orwell

El mes pasado en el club Pickwick estábamos inmersos en La prima Bette de Balzac y como siempre me gusta combinar lecturas buscaba algo muy diferente. De pronto me acordé que Magrat siempre me recomendaba 1984 de Orwell y como me fío mucho de su criterio con él me puse. 

¿Y qué deciros de esta novela? Me ha gustado muchísimo y al mismo tiempo me ha impacto e inquietado de igual manera. Tiene cantidad de lecturas e interpretaciones, pero quizás lo que ha sido para mí más revelador es la clarividencia con la que relata ciertas situaciones.

1984 nos sitúa en un mundo dividido en grandes bloques permanentemente en guerra. Londres pertenece en ese momento a Oceanía que está dominada por el Partido y su todopoderoso Gran Hermano que marca hasta las pautas más nimias de cómo debe comportarse la población. En su aparato de propaganda trabaja Winston, aparentemente un miembro como tantos otros, pero en su interior algo empieza a revelarse contra lo que parece una forma de vida inamovible.

Como veis Orwell situó la trama en un mundo ficticio, sin embargo lo cierto es que muchas de las cosas que cuentan van más allá de la invención y eso es lo que hace que sea un libro tan apasionante y perturbador. Por ejemplo, la uniformidad de todos los miembros del Partido sin nada que los distinga o que les pueda llevar a tener una personalidad propia. No son seres humanos individuales, son como un bloque.


"Nunca más podrás experimentar un sentimiento humano. Todo habrá muerto en tu interior, Nunca más serás capaz de amar, de amistad, de disfrutar de la vida, de reírte, de sentir curiosidad por algo, de tener valor, de ser un hombre íntegro... Estarás hueco. Te vaciaremos y rellenaremos de... nosotros". 

Los sentimientos nos hacen vulnerables, pero esa vulnerabilidad es también de donde sacamos la fortaleza. Cuando quieres a alguien eres capaz de cualquier cosa por defenderle, hacerle feliz... En cambio si nada, ni nadie, te importa no luchas, te dejas llevar que es justamente lo que quieren. Esa deshumanización me hizo pensar mucho porque es un riesgo que corremos cuando cerramos los ojos a según que situaciones. 

Una de las cosas que más me ha llamado la atención es el concepto de neolengua, un idioma nuevo que el Partido impondrá y que se basa fundamentalmente en la destrucción de muchas de las palabras ya existentes, sustituidas por otras vacías de todo matiz y expresión de emoción.

Si pensamos por medio del lenguaje, es nuestro apoyo, será imposible hacerlo en algo cuyo concepto ya no existe, por lo tanto el pensamiento también será aniquilado. Una vez más control y esta vez por medio de la ignorancia y la manipulación del lenguaje.

"Toda la literatura del pasado habrá sido habrá sido destruida. Chaucer, Shakespeare, Milton, Byron... solo existirán en versiones neolingüísticas, no solo trasformados en algo muy diferente, sino convertidos en lo contrario de lo que eran". 

Imaginaos. Ahí donde está la fuente de conocimiento que nos da la posibilidad de reflexionar, de plantearnos cosas nuevas, de sentir....

Son tantas y tantas cosas las que tiene este libro que podría hacer una reseña casi interminable. La policía del pensamiento, los emblemas del Partido, el reescribir una y otra vez la historia para siempre ponerla de nuestro lado sin importar los engaños, el doblepensar que lleva a afirmar una cosa y la contraria creyendo firmemente en cada ocasión que es la verdadera, los proles... Si no lo habéis hecho ya tenéis que leer este libro porque cada uno descubrirá algo que le tocará especialmente.

Es además una novela muy entretenida. Hay pasajes que son más densos de leer, es cierto, pero pueden ser veinte páginas del total y que también son necesarios para entender muchas cosas. Pero nunca baja el ritmo y que hace que vivas con el personaje todas sus sensaciones: agobio, angustia, liberación... Para llegar a un final muy bien desarrollado.

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En un momento dado Winston deja un mensaje esperanzador para quien pueda leerlo. Me ha hecho pensar y no sé si hoy por hoy cumplimos todos los requisitos...

"Para el futuro o para el pasado, para la época en que se pueda pensar libremente, en que los hombres sean distintos unos de otros y no vivan solitarios... Para cuando la verdad exista y lo que se haya hecho no pueda ser deshecho:
Desde esta época de uniformidad, de este tiempo de soledad, la Edad del Gran Hermano , la época del 'doblepensar'... ¡muchas felicidades!"

viernes, 16 de diciembre de 2016

'Persuasión' de Jane Austen

Tal día como hoy en 1775 nacía la gran Jane Austen. Nada hacía sospechar por aquel entonces que se convertiría en una excepcional novelista que ha conquistado a generaciones y generaciones de lectores que han logrado ver en sus obras su asombrosa capacidad para interpretar y explicar el mundo y los sentimientos que lo mueven. Sus novelas son hoy tan actuales como si las hubiese escrito ayer mismo. 

Ahora estoy inmersa en su biografía y deseando contaros todo lo que estoy descubriendo (¡me está encantando!), pero para celebrar este 16 de diciembre me parecía también muy buena idea hablaros de uno de los libros que más me gustan de ella: Persuasión.

Esta novela narra la historia de Anne Elliot, una mujer que años atrás, cuando tenía 18 años, y persuadida por su entorno, no se casó con el hombre al que amaba. Transcurrido el tiempo, ella no ha logrado olvidar  aquel noviazgo y el destino quiere que su antiguo amor, ahora ya todo un flamante capitán Wentworth, se cruce en su camino y deban volver a tratarse de nuevo. ¿Regresarán también los antiguos sentimientos o estará todo olvidado?

Pienso que Persuasión es quizá la novela más desconocida de Jane Austen, pero todos los que la leen descubren en ella algo especial, que llega de manera muy certera y en eso tiene mucho que ver su protagonista. Anne no es como Emma o Lizzy que tienen esa chispa, ese carácter tan alegre y enérgico que conquista desde el primer momento, con ella hay que tomarse tiempo para conocerla y valolarla.

Ilustraciones de
C. E. Brock
Así vemos que aunque quienes la rodean no se lo ponen fácil no se convierte en una persona resentida o negativa, sino que sigue conservando su buen talante, viendo el lado bueno, es pura bondad... Esa clase de persona que merece la pena tener al lado porque siempre aporta cosas buenas a los demás.

Su evolución a lo largo de la novela es maravillosa, Jane Austen logra que poco a poco vaya creyendo más en sí misma, en sus cosas buenas y le da una fortaleza que hace que sea una de mis heroínas Austen favoritas.

Anne es también el punto de encuentro de personajes de muy distinta condición y personalidad, y en su modo de tratarlos se ven muchas de las señas de identidad de la autora y de su estilo.

Su famoso sarcasmo está más vivo que nunca cuando ridiculiza a los pedantes y pagados de sí mismos, como son por ejemplo el padre y la hermana mayor de Anne y, en cambio, muestra su admiración más sincera por la familia más honesta de sentimientos y modesta que ofrece su ayuda durante una excursión a Lyme que tendrá mucho significado para nuestra protagonista.

Esta es también una novela de nuevas oportunidades que se presentan sin contar con ellas. Primero para que Anne encuentre su verdadero lugar y sea apreciada por sí misma, y también en su relación con el capitán Wentworth.

Cartel de una representación
de la Zion Theater Company
Su romance tiene momentos fantásticos como la primera vez que vuelven a verse después de tantos años: Jane Austen describe tan bien sus sentimientos de turbación y anhelo. O cuando Anne habla de la constancia o no de los hombres y mujeres respecto al amor.

Él además es un galán de los buenos de verdad, todo un oficial de la Royal Navy. Taciturno y con ganas de dar una lección a todos los que le despreciaron en su momento, pero también gentil y con unos gestos de "ainsss" generalizado. Hay quien lo prefiere a Darcy, ¡nada más y nada menos!

En Persuasión tenemos a la Austen irónica, reivindicativa (por ejemplo con la situación de una viuda amiga de Anne), apasionada, graciosa, mordaz, romántica (que no cursi como a veces se le achaca muy injustamente) que tanto admiro y que con cada relectura disfruto más. En ocasiones hablamos de la sensación de vuelta al hogar lector que provocan algunos autores y ella sin duda hace magia en ese sentido. Leer a Jane Austen es dejarse llevar por una escritora excepcional.

Y por si fuera poco, esta vez he vuelto a Persuasión de la mano de gran edición que ha hecho editorial dÉpoca, lo que supone todo un plus. Tenemos una nueva y estupenda traducción de Susanna González y Rosa Sahuquillo, ilustraciones, interesantes comentarios a la edición... Una joya, para todos los que apreciamos los buenos libros y los grandes autores y más si es nuestra querida Jane Austen. ¡No la dejéis escapar!

miércoles, 7 de diciembre de 2016

'El señor de la casa Coombe' de Frances Hodgson Burnett

Seguro que a muchos de los que estáis leyendo esta reseña me comprenderéis bien cuando os confiese que desde que Alba sacó su colección Rara Avis tengo una adicción incontrolable a ella. Y es que no podría ser de otra manera porque me está descubriendo libros fantásticos. El último de ellos es el que os traigo hoy. ¡Vamos a por él!

En esta historia vamos a conocer la vida de Robin, una niña a la que su madre más preocupada en disfrutar de una vida superficial y llena de diversiones, ignora y no le ofrece ni la más mínima muestra de cariño. 

"Y entonces nació Robin: una intrusa y una calamidad, por descontado".

Estos inicios no son muy prometedores y poco a poco veremos cómo marcan el devenir de Robin y su futuro, en el que también estará muy presente el enigmático señor de la casa Coombe.

Esta novela me atrapó desde el primer momento: la forma de narrar, las descripciones, la ambientación... Comenzamos conociendo a una mujer hermosa, un poco frívola que se prepara para el matrimonio y poco a poco tenemos ante los ojos a un personaje absolutamente detestable. La madre de Robin es cruel, egoísta, egocéntrica y esa personalidad contribuye a que la historia sea tan tierna y emotiva, porque no es una mala sobreactuada ni exagerada: es más sutil, pero igualmente odiosa. 

Helen Allingham
La autora logra sin tirar de sentimentalismos fáciles ni lacrimógenos que nos sintamos muy cercanos al personaje de Robin desde el principio. No es solo la sensibilidad de ver a un niño desvalido, sino que se centra en ciertas cosas que llegan de verdad  y hacen que cuando va creciendo entendamos mejor muchas de sus actitudes ante determinadas situaciones que irán sucediendo.

Y es que, en muchos sentidos, los lectores vamos a tener más información que la propia Robin sobre lo que sucede en su entorno, porque esta historia también va a tener su dosis de intriga y, sobre todo, muchos malentendidos. No todo es lo que parece a simple vista y menos a los ojos de Robin.

"Hablar es siempre lo más peligroso. Solo el silencio acumulado de los años sepultará cosas que son insoportables. Es preciso acallar hasta el pensamiento".

Pero no por eso estamos ante una novela con idas y venidas sin parar y misterios a cada paso, ese no es el recurso que usa la autora para fundamentar, y qué bien lo hace, su historia. Su punto fuerte es la sencillez para contar la vida de Robin, los detalles que van construyendo la historia aunque pueda parecer sin importancia, los personajes íntegros que también los hay (la niñera e institutriz te Robin te hacen seguir creyendo en la bondad humana), también alguna sorpresa...

Norregaard
Y sobrevolándolo todo está el señor Coombe. Es un personaje con claroscuros que no deja indiferente y además de todas las claves que su presencia aporta a la vida de Robin, de él también son diálogos muy interesantes sobre la situación que vive Europa, a punto de verse inmersa en la Primera Guerra Mundial. 

Este ha sido el segundo libro que leo de Frances Hodgson Burnett, después de La formación de una marquesa, y lo he disfrutado muchísimo. Tanto que ¡necesito ya la segunda parte! Nos deja en todo lo alto con la guerra ya a las puertas, un encuentro muy esperado... Así que desde aquí hago llamamiento de SOS para que la publiquen y que no tarden mucho, ya por pedir...

Pero, manteniendo la curiosidad a raya, merece mucho la pena sumergirse en esta novela tan bien escrita y empezar a conocer a Robin y todo a lo que va a tener que enfrentarse. No os va a defraudar, prometido. 

sábado, 19 de noviembre de 2016

'Charles Dickens' de Claire Tomalin

"Veía el mundo con mayor intensidad que otros [...] Era capaz de hacer reír y llorar, y despertar indignación, su deseo era divertir a los demás y mejorar el mundo". 

Así era, entre otras muchas cosas, el incomparable Charles Dickens. Una cita que me gusta especialmente porque él logró este propósito en vida y luego ha sido su legado, sin importar el paso del tiempo, el que ha continuado haciéndolo. 

Para mí leer una novela de Dickens provoca todo ese mix de emociones. Es una de mis absolutas debilidades literarias (que comparto y fomento con mi súper Magrat) y cada vez que me sumerjo en una de sus historias tengo una sensación, como de vuelta al refugio lector, muy especial. Por eso me interesaba tanto su biografía, un género que no frecuento mucho pero que Claire Tomalin hace que sea muy entretenido e interesante. 

No solo te cuenta datos y más datos, sino que te da una visión más amplia de la persona que te hace entender muchos de su rasgos, te descubre cantidad de cosas nuevas y puntos de vista diferentes y lo hace con una forma de narrar que te engancha como una novela. Además no es nada condescendiente o indulgente, no se queda solo en el mito sino que nos muestra sus debilidades como hombre y como escritor. A veces, os confieso, que me veía a mí misma defendiéndolo.

Era asombroso su ingenio y capacidad de buscarse la vida, reinventarse y salir adelante. Y no lo tuvo fácil, parte de su infancia la pasó trabajando en una fábrica de betún y nunca llevó con resignación el hecho de no haber podido estudiar cuando está claro que tenía grandes actitudes para ello.

Tomalin nos acerca a un hombre absolutamente carismático que dejaba un recuerdo imborrable en todos los que le conocían. Vitalista, caminante empedernido, incansable, activo al máximo... Me lo he imaginado con una personalidad arrolladora, incluso a veces demasiado, que siempre estaba ideando y, sobre todo, escribiendo. Tenía un ritmo de escritura impresionante, muchas veces apurado por la gran necesidad de ingresos que tenía, pero también porque su imaginación era desbordante. 

Hay muchas curiosidades en cuanto a la creación de sus obras (cuidado con los spoilers que alguno que otro aparece) o su lucha por los derechos de autor, por ejemplo. Pero algo que me ha llamado siempre la atención son sus lecturas públicas. Dickens ya era una auténtica estrella en su momento y vio el potencial que tenía este tipo de acercamiento a sus lectores. Algo que se veía indigno en aquel entonces porque tenía un cariz de lector a sueldo.

Para él, el afecto de su público era el mejor bálsamo y ayuda en las malas etapas, le daba fuerza, y ¡lo que a mí me hubiese gustado haber asistido a una de esas lecturas!

"Nunca eran pasajes extraídos de los libros sin más, sino textos adaptados con minuciosidad para poder encarnar a sus personajes preferidos y ofrecer momentos notables del relato".

No se limitaba por tanto a leer sin más, que ya hubiese sido un honor verlo en directo, sino que dramatizaba y ponía toda su pasión es escenificar sus propias palabras.

"El público reía cuando él quería que riera, se estremecía y lloraba cuando él quería que se estremeciese o llorase. Las lecturas lo dejaban eufórico, además de agotado".

Ilustración de su casa natal en
Portsmouth- Amanda White
Y como todos los seres humanos, y quizás sobre todo los genios, era un hombre profundamente contradictorio, principalmente en su vida privada. Probablemente quien más sufrió esta disparidad fue su mujer.

En su relación con ella se ve al Dickens más injusto, reprochándole aspectos de su personalidad que un primer momento le habían hecho precisamente enamorarse y desear que fuera su esposa. Su proceso de separación fue también humillante y cruel para una mujer que había vivido por y para su marido y que tuvo que hacer frente a una ruptura muy pública.

Con sus hijos tuvo también una relación de altibajos. Pero hay un recuerdo con su hijo Henry que a mí me parece maravilloso y que demuestra lo especial que era.

"Su padre le enseñó taquigrafía aunque sin mucho éxito porque los dictados que improvisaba para él eran tan descabellados que se reían a carcajadas".

Así contado para que el concepto amor le quedaba muy lejano, pero no creo que fuese así totalmente. Pienso que su pasión y vocación le hacían a veces concentrarse demasiado en sí mismo, olvidando las necesidades de los otros y siendo sí, egoísta; pero, al mismo tiempo, era capaz de dar sin esperar nada a cambio, de endeudarse por ayudar a otros o apoyar aquello que consideraba de justicia.

Así fundó un asilo para mujer mujeres y niñas prostitutas a las que escribía incluso una carta asegurándoles que iban a tener la opción de cambiar de vida y siempre desde el cariño y sin reproches, algo que no siempre sucedía. Alguien que es capaz de esa muestra de solidaridad debe de tener algo bueno en el corazón.

La clave puede estar en estas palabras que le dijo nada más y nada menos a Dostoyevski. El escritor ruso pensaba que un autor se mira a sí mismo para reflejar las emociones de sus personajes y Dickens opinaba lo mismo, confesándole que había dos personas en él:

"Uno que siente lo que debería sentir y otra que siente lo contrario. De la que siente lo contrario saco los personajes malvados, con la que siente lo que un hombre debe sentir intento vivir mi vida".

¿Quién no ha tenido esas sensaciones en su día a día sin necesidad de reflexionar mucho sobre ello o tener que volcarlo en un personaje de ficción?

No me resisto a contaros que en su biografía además hay cabida para personajes muy interesantes como es el caso de mi adorado Wilkie Collins, con un rasgo muy particular que no me esperaba para nada.

"Podía presentarse con un traje de pelo de camello, una camisa de rayas anchas de color rosa y una corbata roja".

A mí, con el lío tan grave que tengo a la hora de combinar colores y prendas, nada más leer estas líneas me vino la imagen a la cabeza y me conquistó por completo.

Creo que en la reseña he demostrado mi pasión por Charles Dickens y por esta gran biografía, pero os la recomiendo una vez más, sobre todo si sois fans del autor, aunque no solo. Os sumergiréis en la vida de un auténtico genio y en cómo era capaz de crear ese maravilloso universo propio y también a un hombre con muchos claroscuros, complicado y brillante.

sábado, 12 de noviembre de 2016

'Hombres buenos' de Arturo Pérez-Reverte

A pesar de que me gusta mucho cómo escribe Arturo Pérez-Reverte hacía ya bastante tiempo que no me ponía con un libro suyo y Hombres buenos ha sido un muy feliz reencuentro. Quizás ha influido también que aquí la trama vuelve a girar en torno a los libros, como mi novela favorita suya El club Dumas, pero esta novela tiene otros muchos detalles que hacen que merezca realmente la pena.

A finales del siglo XVIII dos miembros de la Real Academia Española se embarcan en un viaje a París para lograr traer la Encyclopédie de D'Alembert y Diderot que por aquel entonces estaba prohibida en España. No sospechan que habrá personas muy interesadas en que no logren su propósito...

Una de las mejores cosas de esta novela son los personajes. Aquellos con intenciones poco honorables son muy interesantes. Nos dan otra perspectiva de las cosas: el porqué se oponían a traer aquella fuente de conocimiento a España cada uno con razones muy diferentes, pero que nos muestran las dos caras de la misma moneda.

Y por otro lado, los hombres buenos son fantásticos. Por un lado, don Pedro Zárate, un marino racional y escéptico respecto a según que cosas y don Hermógenes Molina, bibliotecario, bonachón en el que conviven razón y religión. Me gustan los dos, pero sin duda don Hermes me ha llegado al corazón.

Jean Francois de Troy
Ambos son hombres de honor, íntegros y honestos. Es una gozada leer sus diálogos y ver cómo intercambian opiniones, hablan sobre la situación de España, sobre la cultura, el marino escandaliza al bueno del bibliotecario... Y a poco van haciéndose amigos porque comparten ante todo su pasión por el conocimiento.

"Nadie puede ser sabio sin haber leído por lo menos una hora al día, sin tener biblioteca por modesta que sea, sin maestros a los que respetar, sin ser lo bastante humilde para formular preguntas y atender con provecho a las respuestas..."


La ambientación no se queda tampoco atrás. Entramos de lleno en un París anterior a la Revolución Francesa con los cafés, los salones, las tertulias, con esa forma de expresarse mucho más pícara... y el abate Bringas, un tipo inclasificable que da unas líneas de diez.

Las descripciones son estupendas, me gusta especialmente una de un día lluvioso o la primera vez que ven la Encyclopédie. Sientes su misma emoción ante esos libros tan anhelados que recogen todo el saber del época.

"Sus nítidos caracteres, la belleza de encuadernación, la blancura magnífica de la páginas impresas con amplios márgenes en buen papel de hilo, el que ni envejece ni se hace quebradizo ni amarillea, resistente al tiempo y al olvido. El que hace a los hombres más sabios, más justos y más libres."


Además en Hombres buenos nos sentimos también partícipes de la creación de la novela porque el autor nos va contando todo el proceso. Dónde surge la idea, el laborioso trabajo de documentación buscando los lugares por las que hacer transcurrir la historia, la consulta de textos y mapas de la época...

Nicolas Jean Baptiste Raguenet
No deja nada al azar ni una calle, ni un café, ni una posada... todo está perfectamente documentado. Y en esa parte de la novela es cuando dice una idea que a mí me encanta poner en práctica cuando viajo y que me hace ver con especial ilusión ciertos sitios (seguro que a muchos os sucede lo mismo).

"Hay un ejercicio fascinante, a medio camino entre la literatura y la vida: visitar lugares leídos en libros y proyectar en ellos, enriqueciéndolos con esa memoria lectora [...] Ciudades, hoteles, paisajes, adquieren un carácter singular cuando alguien se acerca a ellos con lecturas previas en la cabeza."

Hombres buenos es un libro fascinante que está hecho para todos los apasionados de la literatura, los libros y el conocimiento en el amplio sentido de la palabra. De ese interés por seguir aprendiendo, formándose para poder así tener criterio y por no perder nunca esa curiosidad por conocer cosas nuevas que sin duda nos hace disfrutar mucho más de todo lo que nos ofrece el mundo.

"Una biblioteca no es algo por leer, sino una compañía, un remedio y un consuelo."